domingo, 2 de agosto de 2009

Bienes y Raíces

Temas Venezuela
Opinión
del 24 al 30 de julio de 2009


Bienes y Raíces

Maglene Sierraalta
Negocio fácil con ganancias inmediatas ha sido y sigue siendo la construcción de viviendas en el sector privado. Después de construidas se entregan a las franquicias importadas del norte que las seguirán encareciendo en los trámites de venta. Abren las fauces los Bienes y Raíces, nos esclavizan para vendernos el techo.
En Venezuela, siempre se han construido viviendas dirigidas al sector de ingresos salariales Altos, medio-Alto y medio dando la preferencia ofertiva al ingreso Alto.
Secuela de ello, vemos en ciudades y pueblos de nuestro país una arquitectura y construcción autóctona –llamada Rancho- propia de la creatividad del venezolano y extranjero que no se amilanaron y construyeron con diferentes tipos de materiales su propia casa y la que iban a alquilar para vivir de las rentas.
Al entrar por el Oeste a la ciudad de Caracas, el paisaje natural del Cerro son los Ranchos, algunos ubicados en zonas vulnerables, otros más estables; un pesebre con muchísimas Sagradas Familias, donde nos imaginamos cualquier cantidad de situaciones.
A través de autopistas y calles, hacia el Este, los Cerros (el status los bautiza Colinas) con sus casas blanquecinas y monumentales edificios. Los residentes desde sus ventanas se regocijan del paisaje del valle de Caracas, el mismo que perciben los que habitan los Ranchos; todos disfrutan del agradable clima.
Cerros y Colinas comparten los mismos problemas: dificultad para accesar a los servicios básicos y vitales, riesgos según la vulnerabilidad del terreno.
En las Colinas el metro cuadrado es más costoso que en el Cerro, pero en ambos el alquiler es igual de caro. Impera el negocio de los Bienes y Raíces. La ley de arrendamientos prohibe el alquiler de Ranchos, pero la penuria entiende otro idioma.
En Caracas, la explosión demográfica siempre ha sido violenta. Desde 1941 a 1961 pasó de 361.415 a 1.336.119 habitantes.
IV República: surgió el negoción. ¡Crisis de vivienda! Dejado en manos del Capital, la especulación atrajo al mercado cautivo. Esto ayudó a incrementar la Deuda Social del Estado venezolano con sus ciudadanos.
Si, las empresas de Bienes Raíces y la Construcción privada son los únicos poseedores del “músculo capital” para conducir el problema de vivienda, al Estado venezolano le seguirá creciendo su Deuda Social con los desposeídos: el inquilino del área metropolitana cuyos ingresos no alcanzan para ir a las Colinas y en el Cerro no existe espacio para él.
Ceder nuestro sitio en el valle citadino no es solución. De nuevo recordemos a Alí: No es tiempo de recular ni de vivir de leyendas.