domingo, 3 de agosto de 2008

Replantear el urbanismo de Caracas

Publicado en el Semanario TEMAS Venezuela
1º al 7 de agosto de 2008
Maglene Sierraalta

Durante la administración del Presidente Medina Angarita 1941-1945, en Caracas, ciudad pueblerina, estalló el aumento poblacional. Producto de cambios en la legislación petrolera, fuentes de trabajo estimularon esperanzas en la población y abrieron brechas de sueños para adueñarse de la Ciudad.
Se inició entonces un plan de gigantescas proporciones; reurbanizar y replantearse el urbanismo en Caracas. Nace la Urbanización El Silencio y se crean desarrollos urbanísticos en el Este: Los Caobos, Campo Alegre, Altamira y comienza a perder el encanto de los “techos rojos”.
Supieron aprovechar el espacio. El estallido demográfico repentino y desmedido en los núcleos urbanos presionó a las autoridades. No hay espacio físico de la ciudad. El valle de hundimiento tectónico no es suficiente; Caracas se convierte en ciudad vertical.
Según Guillermo José Schael en “La Ciudad que no vuelve”, en 1966 dos millones de personas compartían la ciudad. 647.051 vivían en apartamentos. La Oficina Ministerial de Transporte estimó que se habían construido 8.500 edificios y advirtió que para 1990 dos millones de personas vivirían en 20.000 unidades residenciales proyectadas como Edificios. Se hizo necesaria la planificación vertical para aprovechar el 60% del espacio disponible de suelo urbano.
El crecimiento de la población es lo que más preocupa a nivel mundial; alimentos, agua, servicios públicos y viviendas pesan en las mentes de los líderes. Algunos tienen ideas dantescas, en un “Nuevo Orden Mundial”, para solucionar tal problemática.
El Distrito Capital no escapa a esa explosión; se elevó su población y el espacio vuelve a ser insuficiente. Según el INE, al 2007 teníamos 2.085.488 habitantes para 369 km2 con un equivalente de 5.645 hab/Km2.
Es necesario replantearse el redimensionamiento de Caracas; los urbanismos de los años 40 son insuficientes.
Dentro de la “Democratización de la Ciudad y Transformación Urbana”, interpretada como política de entrega del disfrute de la Ciudad al pueblo soberano, consideramos que no es suficiente su exclusividad para los Barrios.
Nos atrevemos a proponer que los habitantes de las viejas casas y edificaciones de más de 20 años deban ser integrados y reconocidos en la Ley Especial de Regularización de la Tenencia de la Tierra Urbana y Cogestión Integral en los Asentamientos Humanos Populares (2004) para permitir un abaratamiento del suelo urbano y poder reurbanizar la Ciudad Capital.

El Alquiler

Publicado en TEMAS Venezuela
25 al 31 de julio 2008

Maglene Sierraalta

¿Cómo surge la penuria de la vivienda? Según Engels, es un producto necesario del régimen social burgués. ¿Cuál es la necesidad? ¿Ser propietario o tener un techo seguro donde desarrollar la familia?
¿Tenemos los venezolanos las condiciones crediticias bancarias e ingresos familiares para comprar y convertirnos en propietarios de la Casa Bella soñada por Cristóbal Jiménez y los artículos 82 y 86 de la CRBV?
El arrendamiento es una alternativa de techo. Pero… ¿Qué alquilar? ¿Un rancho, una habitación, una cama, un apartamento, una casa? ¿Cuánto debe ser el canon mensual? ¿Todo lo que el propietario quiera?
Ante la escasez, cualquiera que posea una pocilga o un castillo puede alquilarlo al precio que desee; siempre encontrará un arrendatario que pague. La masa trabajadora necesita un techo para albergar a sus hijos.
En Venezuela, cientos de familias tomaron viviendas en alquiler como asiento de hogar, durante más de 20, 30, 40 y 50 años, pagando religiosamente su canon de arrendamiento. Nadie los molestaba si cancelaban. De repente, en el año 2000, surge una nueva Ley de Arrendamientos Inmobiliarios, amenazante para los inquilinos, novedosa y exquisita para los propietarios. ¡Hay que satisfacer sus aspiraciones!
Con escasas excepciones, los administradores de edificios en alquiler disfrutan la renta, pero abandonan el mantenimiento y conservación del inmueble. Se lamentan: “la renta no alcanza”.
A cientos de edificios de más de seis pisos, de la zona metropolitana de la Gran Caracas, no le funcionan los ascensores desde hace más de quince años; su mantenimiento lo hacen los propios inquilinos e inclusive en acuerdo con administradores y propietarios. Estos sólo disfrutan la paga.
Entonces, antes de hablar de descongelamiento de renta de alquileres, deberíamos hablar de Depuración del sistema inmobiliario arrendaticio.
Prioritario: diagnosticar las condiciones de higiene, mantenimiento y conservación del inmueble, edad, servicios vitales, funcionamiento de ascensores, bombas de agua, limpieza de tanques, incluyendo extras como vista al Warairarepano, saunas, piscinas, maleteros, parque infantil, jardines, zona ruidosa, indigentes, bares públicos y otros tantos.
Aún dentro de una misma cuadra, las edificaciones tienen condiciones diferentes y éstas deben ser las que determinen su valor. El avalúo no puede ser sólo dado por los valores agregados del Gobierno de turno o por los caprichos de propietarios y administradores.

Los arquitectos que necesitamos

Publicado en todosadentro
Semanario Cultural de la República Bolivariana de Venezuela
2 de agosto de 2008
Farruco Sesto

Los arquitectos que necesitamos deben cumplir con las siguientes condiciones:
  • Pensar que la arquitectura es un acto social por excelencia.
  • Estar de acuerdo con que no hay disculpa para la mala arquitectura.
  • Entender que la arquitectura y la ciudad son hechos culturales de primera importancia.
  • No caer en el dilema de la calidad contra la cantidad y, en consecuencia, buscar que esa falsa contradicción desaparezca del juego.
  • Amar a nuestro pueblo y valorar su cultura sostenida en la diversidad.
  • Comprometer su voluntad con las transformaciones necesarias.
  • Hacer de la lucha contra la pobreza un eje de su actuación.
  • Ser culto para dominar el campo de su trabajo.
  • Tomar el partido por la racionalidad en el manejo de los grandes problemas.
  • Aceptar cada proyecto como un reto a la imaginación y a la inteligencia.
  • Manejar los lenguajes estéticos de nuestro tiempo, sin concesiones a las modas pendejas.
  • Ser realmente bueno en su trabajo de diseño.
  • Poner el ego en el refrigerador para que se enfríe un poco.
  • Manejar el tiempo y la economía como dos pilares de su tarea.
  • Dejar a un lado la flojera y dar en cada caso lo mejor de si mismo.
  • Convenir con José Martí en que hacer es la mejor manera de decir.
  • Ser capaz de trabajar en equipo.
  • Desarrollar una visión estratégica de su actividad.
  • Desconfiar de las mortecinas academias.
  • Amar verdaderamente la arquitectura.