domingo, 20 de julio de 2008

Justiprecio, Justo Precio o Especulación



Publicado en el semanario TEMAS - 18 al 24 de julio de 2008

Maglene Sierraalta


Aprietos para comprar o tener acceso a una vivienda, en Venezuela, sigue siendo un tema álgido. Durante ochenta años hemos visto diversas fórmulas crediticias para obtener la “Casa”. La prioridad ha sido engendrar propietarios.

Nuestras políticas gubernamentales, en materia de vivienda, siempre coinciden en la misma ruta: arreglos mercantilistas. En 1928 fue creado el Banco Obrero, ente captador de ahorros del trabajador y financista de la vivienda, no logró su objetivo. Años después, transformado en Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) pudiera fallecer sin alcanzar la meta.

Nuestra población crece y en la misma proporción aumenta la necesidad de viviendas. Se opta entonces por legislar el ámbito mercantil. Surgen bancos hipotecarios, institutos de créditos, el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo, y la Ley de Política Habitacional.

En el Siglo XXI nace la Ley Prestacional de Vivienda, rumbo al Sistema de Seguridad Social Integral (Artículo 86 CRBV). El Fondo de Ahorros Obligatorio de Vivienda (FAOV) suple la política habitacional.

Estos modelos de políticas financieras han sido efectistas, pero no han logrado minimizar la penuria de viviendas. El proletariado no ha tenido, ni tiene, la Cuota Inicial.

Los sindicatos petroleros, a través de las reinvindicaciones que han conseguido para sus trabajadores, han marcado el precio de las viviendas en Venezuela. En el último contrato aprobado, se consiguió una ayuda de vivienda de 180 mil BsF; al aprobarse ese monto, los avisos en prensa de ventas de apartamentos usados, viejos, llenos de filtraciones y vicios ocultos, aumentaron al doble de la base conseguida en esa reinvindicación. De las nuevas, ni hablemos.

El colmo es que ni siquiera ese trabajador petrolero podrá comprar una vivienda usada.

El propietario codicia la reinvindicación de la empresa, los subsidios que otorga el gobierno, lo que gana el trabajador en salario, lo que ganan sus hijos y lo que ganarán sus nietos. ¡Capitalismo salvaje! ¡Neoliberalismo puro! Seremos sus esclavos a cambio de una vivienda.

¡Especulan! Crean artificialmente crisis acaparando viviendas vacías. Es necesario que el Estado venezolano, a través del Ejecutivo Nacional, tase o valore los inmuebles con peritos revolucionarios, para obtener el Justiprecio de la vivienda.

Así mismo, el Justo precio debe ser un valor correspondiente al bien evaluado y cónsono con los ingresos familiares del venezolano. Si no es así, seguiremos igual. Sin cuota inicial ni ingresos para pagar hipotecas. Necesitamos resultados sociales.